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Durante la semana del 14 al 19 de agosto, asistí a la semana presencial del Diplomado en Disfluencias que he estado cursando durante este año. Así mismo tuve la oportunidad de asistir al II Seminario Internacional de Disfluencias, ambos celebrados en la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción en Chile, una de las universidades de mayor tradición y prestigio de este país, por su extensión investigativa en diversas áreas del conocimiento. Es la tercera universidad más antigua de Chile y encargada de formar a excelentes fonoaudiólogos. Quisiera ir compartiendo, poco a poco, información sobre dicha especialización y sobre todo sobre la semana presencial en la que durante 6 días seguidos por 10 o 12 horas y junto a colegas de Argentina, Chile, Perú , México , Portugal , Brasil , Estados Unidos y Costa Rica pudimos compartir conocimientos y tener experiencias clínicas sumamente enriquecedoras.

Las disfluencias son aquellos trastornos que afectan la fluidez del habla  y aunque no solo existe la tartamudez, es por la cual recibimos más consultas ya que un 1 por ciento de la población mundial presenta tartamudez y un 5 por ciento de la población infantil empieza a presentar disfluencias a edades tempranas. El habla de las personas con disfluencias se caracteriza por ser un habla con interrupciones por la presencia de repeticiones de sonidos, sílabas o palabras, prolongaciones de sonidos o bloqueos. También puede haber movimientos faciales y corporales asociados, tensión vocal o alteraciones de los patrones respiratorios. Las  disfluencias por lo general se manifiestan tempranamente alrededor de los 3 años, aunque también pueden manifestarse más adelante cuando el niño atraviesa picos lingüísticos como por ejemplo  la edad escolar o incluso la adolescencia, raramente aparece en la edad adulta. Esta aparición es variable y puede aparecer súbitamente o gradualmente y es más común en hombres, en una proporción de 4 a 1.

Es importante saber estos datos para tener claro a cuál profesional acudir y cuándo hacerlo. Si usted nota que su niño comienza a  presentar disfluencias debe saber que entre más temprano se inicie la intervención, es más favorable el pronóstico. Del total de niños con disfluencia un 70% superan las etapas iniciales exitosamente si se brinda la intervención adecuada. He tenido la experiencia de que luego de un recorrido por diferentes especialistas y muy poco avance en la recuperación de la fluidez, los padres llegan a mi consulta con niños que han sido abordados terapéuticamente de una forma inadecuada o demasiado tarde, ya que según recomendación de otros profesionales al niño hay que darle tiempo. No, no hay que darle tiempo, ese tiempo es valioso porque la terapia pudo haber tenido buenos resultados mientras usted esperaba.

Es importante mencionar que la tartamudez no tiene una causa emocional, no es causada por los nervios, por un susto o por un trauma. No es causada porque el niño ha estado expuesto a escuchar personas que tartamudean ni es causada por padres muy exigentes o por inseguridad. Tampoco es causada porque el niño es ansioso o por llamar la atención o por el nacimiento de un hermanito. La tartamudez tiene una etiología claramente asociada a factores genéticos, neurológicos y ambientales  que hace que un niño tenga más predisposición a ser disfluente y al ser considerado un trastorno de comunicación, el profesional indicado para su evaluación e intervención es el terapeuta del lenguaje con experiencia en tartamudez. Esto es importante ya que no todos los terapeutas del lenguaje están formados en este campo y muchas veces la intervención se basa solamente en técnicas de relajación y respiración que casi siempre son poco efectivas. Por otro lado, también es claro que aunque la causa no sea emocional, hay repercusiones emocionales importantes tanto en padres de familia como en los niños, adolescentes y adultos que se han enfrentado a sentimientos negativos, como la frustración, las burlas y comentarios inadecuados por parte de personas poco empáticas o desinformadas. Es por esto que algunas veces el trabajo integral de la mano de un psicólogo  o un psicopedagogo (especialmente en el caso de niños escolares o colegiales) sea el camino a seguir.

En Terapeuta del Lenguaje ofrecemos este equipo de profesionales que trabajaremos bajo los mismos lineamientos terapéuticos y estaremos disponibles para brindar una intervención integral dirigida al objetivo común de restablecer la fluidez pero también de mejorar la comunicación y  las emociones ante la tartamudez. Así mismo tenemos proyectos a corto plazo de charlas informativas y reuniones para padres, docentes y personas con disfluencias ya que considero que existe mucho trabajo por hacer en el país. Si está interesado en cualquiera de nuestros servicios por favor envíenos un mensaje o búsquenos en Facebook y siguenos, ya que pronto estaremos anunciando nuevas actividades.