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Dentro de  los casos más comunes en la consulta encontramos padres preocupados porque sus niños son respiradores orales. Una de las causas de este trastorno es la hipertrofia de adenoides. Los niños respiran por la boca debido a que la nariz está bloqueada y este tipo de respiración puede llevar a que se presenten síntomas como congestión nasal, ronquidos, apnea del sueño, infecciones crónicas  de oído. La hipertrofia adenoidea usualmente va de la mano con la amigdalitis y entre sus síntomas podemos observar amígdalas irritadas,  capa blanca o amarilla en las amígdalas, cambio de la voz debido a la hinchazón, dolor de garganta, dificultad o dolor al tragar, ganglios del cuello inflamados, mal aliento y fiebre.

Si su hijo presenta estos síntomas y  su calidad de vida se ve afectada , es muy probable que el médico le recomiende extirpar las adenoides y amígdalas  por medio de una cirugía llamada adenoidectomía – amigdalectomía. Esta cirugía se recomienda en chicos que presentan más de tres episodios de infección al año ya que además de los síntomas previamente mencionados , a largo plazo se desea evitar riesgos de desarrollar fiebre reumática ( afectando las válvulas del corazón ) y daños en las células filtradoras del riñón. Esta cirugía es ambulatoria y tiene una duración promedio de una hora.

Un vez realizada la cirugía algunos pacientes pueden presentar un habla hipernasal  (habla excesivamente nasal) ya que el sonido es orientado hacia la nariz y se normalizará hasta que el paladar blando se haya estirado lo suficiente para cerrar el espacio dejado por la ausencia de las amígdalas y las adenoides. En la mayoría de los casos no son necesarios ejercicios adicionales para lograr este cierre. Sin embargo algunos ejercicios de soplo pueden acelerar el proceso y garantizar una recuperación más rápida. Es muy importante esperar hasta que el proceso de recuperación esté terminado para iniciar los ejercicios de soplo. Esto toma alrededor de 3 a 4 semanas .Si no encuentra los resultados esperados durante los siguientes 2 o 3 meses consulte al médico, quien podrá recomendarle que visite a un terapeuta del lenguaje.