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Hace unas semanas  recibí la visita de unos padres jóvenes muy preocupados por las dificultades de habla en su niño de 3 años. Mientras realizábamos la entrevista parental me comentaron que el niño  se alimentaba solamente con puré. Desde que se inició la ablactación no habían cambiado la textura de su alimento. Cuando se realizó la exploración clínica del paciente, encontramos una gran dificultad para articular, pero estaría  la alimentación relacionada directamente con sus problemas de habla?

Muchos padres desconocen que la alimentación prepara los órganos que intervienen en la emisión del habla.

Desde la misma lactancia materna hasta que el niño es capaz de alimentarse de sólidos la alimentación proporciona, especialmente en los niños pequeños, la fuerza de los músculos que se encuentran involucrados en la articulación del lenguaje oral (particularmente en los músculos de labios, lengua y mandíbula). El habla no es solamente aprender significados ni saber usar las palabras, sino que tiene un componente motor en el que intervienen  las estructuras y musculatura del área orofacial  y que el niño debe ir desarrollando y ejercitando desde que nace. Por ejemplo un niño que no ejercita la lengua formando el bolo alimenticio , ni las mandíbulas triturando el alimento , va a tener una gran dificultad para reproducir sonidos en los que intervengan estas estructuras como por ejemplo el sonido / l /o /r/. Por el contrario, que un niño realice el correcto cierre de labios alrededor  del pecho y alrededor de la cuchara o el vaso,  hace que estos músculos adquieran una adecuada fuerza y coordinación  para la correcta articulación de los fonemas /p/ o /m/ , en cuya producción se necesita un buen cierre labial. ). Qué sucede cuando en casa no se le brinda la alimentación adecuada para la edad específica del niño?  Encontraremos patrones que influyen negativamente en el habla como: lengua afuera , babeo, boca abierta y respiración oral.

Además de la parte muscular,  piense un instante en el desarrollo sensorial del niño. Un niño al que se le ofrece su comida majada y mezclada no tiene el mismo desarrollo sensorial que un niño que experimenta texturas, colores, sabores y temperaturas. Brindar un brócoli verde y suave y un elote amarillo y duro brinda estímulos diferentes. Así mismo se le está privando a su niño de la experiencia tan gratificante de probar diferentes sabores y olores. Y aunque estamos hablando de niños, quisiera mencionar que esta  misma situación la viven los adultos mayores en muchos hogares. Las personas adultas mayores sanas muchas veces presentan habilidades para masticar y deglutir adecuadamente todos los alimentos, pero por comodidad y rapidez se les brinda la comida en puré, no solo privándolos del placer de saborear los alimentos, si no llevándolos  al deterioro de su musculatura orofacial más rápidamente.

Si Ud. desea ayudar a su niño  a desarrollar el lenguaje por medio de la alimentación, aquí les comparto algunos consejos:

  1. Es recomendable que a los doce meses se inicie con el uso de vasos entrenadores. Cuando se utiliza el chupón por más tiempo del adecuado pueden desarrollarse mal oclusiones que podrían provocar dificultades en la articulación de los niños.
  2. Cuando se inicia la alimentación por medio de papillas, se recomienda utilizar inicialmente cucharas planas y evitar limpiar con la cuchara o con servilletas los excesos de comida que queden en la boca del niño. Lo recomendable es que sean ellos quienes eliminen esos excesos, motivándolo a sacar la lengua hacia todas las direcciones
  3. Brindar variedad de colores, sabores, texturas, temperaturas y tamaños. Si desea implementar el Baby Led Weaning (alimentación complementaria a demanda) es importante estar informado sobre las particularidades de este método ya que permite que el bebé se alimente por sí mismo –sin usar cucharas al inicio y sin purés.
  4. El uso de pajillas es de mucha ayuda sin embargo antes de darle a tomar con pajilla, es aconsejable que el niño haya adquirido un buen control con el vaso. La pajilla permite desarrollar  fuerza en los labios y controlar la lengua.
  5. La forma de masticar debe ser la adecuada, es decir sea con la boca cerrada y sin sacar la lengua o perder alimento mientras se mastica. Los alimentos crocantes proporcionan fuerza en la boca, por ejemplo alimentos como la, zanahoria, galletas o manzana.
  6. No se debe  permitir al niño solamente masticar los alimentos y luego sacarlos de su boca sin tragarlos ya que la  laringe, no tendrá la suficiente maduración  para emitir palabras.
  7. Cuando se alimente a los niños con alimentos sólidos se recomienda no cortar los alimentos en trozos muy         pequeños ya que cortar alimentos con sus dientes les ayuda a ganar fuerza en su mandíbula.
  8. Recuerde no forzarlo o regañarlo y permitirle irse adaptando a su ritmo.
  9. Respete las etapas del desarrollo y no ofrezca un alimento al niño antes de tiempo.

Si usted considera que necesita ayuda es recomendable que busque a un profesional con experiencia en terapia miofuncional y orofacial que pueda valorar  sus dificultades y la necesidad  una intervención directa o indirecta.